Cuando llegué a vivir a Roa, en mi terreno había funcionado una fábrica de ladrillos.
Un vecino me contaba que salían ladrillos de primera.
Investigación 002 · Territorio
Esto es lo que no cabía en una publicación:
Investigación 002 · Territorio
Cuando llegué a vivir a Roa, supe que en mi terreno había funcionado una fábrica de ladrillos. Un vecino trabajó ahí, y me contaba que salían ladrillos de primera.
Un día me puse a mirar esa tierra con atención. Fina, de grano fino, sin suciedad. Mojada, se cortaba como torta. Seca, tenía una dureza total.
Ahí decidí que mi futura casa sería de adobe.
Seguí mirando la tierra, y el pensamiento se me elevó como un dron. Vi a mis vecinos, el bosque, los cerros: la misma tierra en todas partes.
Y pensé: estoy parado sobre una arcilla que el mundo entero quiere.
¿Qué tiene esta tierra para que unos quieran sacarla y otros quieran impedirlo?
Antes, algo más básico“Tierras raras” es el nombre de 17 elementos químicos. No son tierras, y tampoco son tan raros.
El nombre no ayuda mucho.
“Tierras raras” no es una tierra especial. Es el nombre de un grupo de 17 elementos químicos: los 15 lantánidos de la tabla periódica, más el escandio y el itrio.
Y tampoco son tan raras. El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que, como grupo, son relativamente abundantes en la corteza terrestre. Lo difícil es encontrarlas juntas, en cantidad suficiente y en una forma que se pueda aprovechar.
Podemos pensarlas como ingredientes. No basta con saber que están: importa cuál es, cuánto hay, con qué está mezclado y cuánto cuesta separarlo.
Decir “aquí hay tierras raras” todavía no dice casi nada.
En Penco están pegadas por fuera a la arcilla: unos 2,4 kilos por tonelada, según la empresa.
Volví a mirar la tierra de mi terreno con otra pregunta: ¿de dónde sale esta arcilla?
En la Cordillera de la Costa, el granito lleva millones de años expuesto a la lluvia y al clima. Poco a poco se desgasta, se descompone y se transforma en suelo y arcilla. Un estudio chileno sobre la cordillera de Nahuelbuta describe cómo, en ese proceso, algunos elementos que estaban dentro de los minerales del granito quedaron atrapados en las arcillas.
Pero no quedaron dentro. Quedaron pegados por fuera.
Los geólogos lo llaman “adsorbido”: retenido en la superficie de los granos de arcilla, como el polvo que se queda en un paño. Por eso a estos yacimientos se les llama de arcilla iónica, y por eso se puede intentar despegar esos elementos sin moler roca.
¿Y cuánto hay?
Según los datos que la empresa informa para su yacimiento en Penco, unas 2.400 partes por millón de óxidos de tierras raras. Dicho de otra forma: en una tonelada de arcilla habría unos 2,4 kilos. Y no todo eso se puede desprender.
2,4 kgpor tonelada de arcilla, según la empresa
Era eso. Lo que el mundo quiere no es la arcilla con la que se hacían esos ladrillos de primera. Es una pizca de elementos pegados a ella.
¿Y mi terreno? La arcilla de los ladrillos y la del proyecto probablemente nacen del mismo proceso: granito desgastado durante millones de años. Pero que un lugar tenga tierras raras en cantidad aprovechable no se sabe mirando la tierra. Se sabe midiendo.
Todo partió con unas muestras sacadas de cortes de camino, y una planta piloto en 2015.
¿Cómo alguien supo que esto estaba aquí?
A comienzos de la década pasada, un geólogo de una empresa chilena asistió a un seminario en el extranjero. Ahí escuchó a un especialista japonés explicar que el futuro de las tierras raras estaba en las arcillas, como las que se explotan en el sur de China.
Volvió a la región y sacó muestras de cortes de camino. Resultaron tener tierras raras en una cantidad que valía la pena estudiar.
En 2015 se inauguró una planta piloto en los cerros junto a Penco, en el fundo El Cabrito, con apoyo de Corfo y la participación de varias universidades. Años después, el proyecto pasó a manos de Aclara Resources, una empresa que cotiza en la bolsa de Toronto y cuyo principal accionista es el grupo minero Hochschild. Hoy lo desarrolla junto al Grupo CAP.
Todo comenzó con alguien que miró una tierra que casi todos veíamos todos los días.
Sirven para fabricar los imanes más potentes, y hoy China controla casi toda su cadena.
Entonces, ¿para qué sirve esa pizca?
Probablemente tienes tierras raras en el bolsillo. El celular las usa en los pequeños imanes que hacen sonar el parlante y vibrar el teléfono.
Las más buscadas son cuatro: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. Con ellas se fabrican los imanes más potentes que existen, los que mueven los motores de los autos eléctricos, los aerogeneradores y muchos motores industriales. El disprosio y el terbio son las llamadas tierras raras pesadas, y la empresa presenta a Penco justamente como una fuente de ellas.
Y aquí aparece el problema que tiene al mundo mirando arcillas.
Según la Agencia Internacional de Energía, en 2024 China producía cerca del 60 % de la minería de estas tierras raras. Pero controlaba el 91 % del refinado y el 94 % de la fabricación de imanes.
Participación de China en 2024
Fuente: Agencia Internacional de Energía, 2026 (datos de 2024)
En 2025, cuando China restringió sus exportaciones, fábricas de automóviles en otros países tuvieron problemas para conseguir imanes. Desde entonces, muchos gobiernos buscan otras fuentes.
La misma agencia calcula que, con los proyectos existentes y anunciados fuera de China, hacia 2035 se cubriría solo la mitad de la minería necesaria, un cuarto del refinado y menos de un quinto de los imanes.
Abrir una mina no basta. Por eso Aclara presenta a Penco como el primer eslabón de una cadena: arcilla de Chile y Brasil, una planta de separación en Luisiana, Estados Unidos, y aleaciones junto a CAP.
La tierra de Roa y un auto eléctrico al otro lado del mundo podrían quedar unidos por un mismo hilo.
La empresa propone despegarlas con una solución y agua reciclada. Todavía no hay una operación que lo compruebe.
Aquí conviene separar con cuidado lo que la empresa propone de lo que se puede comprobar.
El proyecto contempla tres áreas de extracción de arcilla, una planta de procesamiento, bodegas y caminos internos. La arcilla se sacaría de los cerros, se llevaría a la planta y ahí, con una solución de sulfato de amonio, se despegarían las tierras raras de su superficie. Lo que sale no es un imán: es un concentrado que todavía debe separarse y refinarse lejos de aquí.
La empresa llama a su método “Cosecha Circular de Minerales”. Declara que no usa explosivos ni muele roca, que recircula el 95 % del agua y el 99 % del reactivo, que se abastecería con agua reciclada y que, por eso, no necesitaría un depósito de relaves. También promete revegetar más de 100 hectáreas con especies nativas.
Son declaraciones de diseño. Todavía no existe una operación comercial en Penco que permita comprobarlas.
Toca una parte del circuito
También hay cifras económicas, todas informadas por la empresa: una inversión de US$130 millones, unos 700 empleos en el peak de la construcción y 400 durante la operación.
No son puestos ya creados. Son lo que la empresa anuncia.
Unos lo ven como desarrollo, otros como un riesgo para la comuna. Hoy está aprobado, con reclamos pendientes.
Hasta aquí seguimos a los elementos desde la arcilla hasta un motor. Ahora volvamos al lugar donde se propone sacarlos.
Para contar este debate con honestidad hay que dejar que cada parte haga su mejor pregunta.
La empresa sostiene que Penco puede ser una fuente de tierras raras fuera de China, con empleo local —promete priorizar la contratación en la comuna— y un método que cuida el agua y recupera vegetación nativa.
No está sola. La Confederación de la Producción y el Comercio de Concepción valoró la aprobación como una decisión técnica tras una evaluación rigurosa, y la Sociedad Nacional de Minería ve el proyecto como una forma de diversificar la minería y el desarrollo del Biobío.
Su pregunta: si el mundo necesita estos minerales, ¿no es mejor sacarlos con un método más limpio, aquí, que depender de un solo país?
En junio de 2026, la Comisión de Evaluación Ambiental del Biobío aprobó el proyecto por unanimidad. El proceso incluyó revisiones técnicas de distintos servicios públicos, participación ciudadana y una consulta indígena con la comunidad Koñintu Lafken Mapu y tres familias.
Es el argumento institucional más concreto: el proyecto pasó una evaluación formal. Pero una aprobación no significa que no existan impactos; significa que el Estado los consideró aceptables con ciertas condiciones.
La Municipalidad de Penco formalizó su rechazo ante el Servicio de Evaluación Ambiental. Sostiene que el proyecto no encaja con el plan de desarrollo que la comuna se fijó y cuestiona el diálogo con las comunidades, en especial por lugares de recolección de plantas medicinales, de valor espiritual y de tránsito cultural.
Organizaciones de vecinos, como Penco-Lirquén Libre de Minería, cuestionan cómo se evaluaron los riesgos para la salud y la seguridad, y sostienen que la minería choca con la vocación turística, gastronómica y patrimonial de Penco. Representantes de la comunidad Koñintu Lafken Mapu afirman que no se evaluaron todos los impactos y anuncian que seguirán defendiendo el cerro y el agua.
La ONG Defensa Ambiental cuestiona cómo se consideraron las observaciones ciudadanas y los riesgos de remoción en masa y de radiación. Algunas organizaciones proponen otro destino para esos cerros: un gran parque para Penco.
Su pregunta: ¿cómo encaja una faena minera con el futuro que la comuna quiere para sí misma?
El primero es la radiación. Estos depósitos pueden contener pequeñas cantidades de elementos radiactivos naturales. La Comisión Chilena de Energía Nuclear revisó el proyecto y pidió medir su presencia en los lugares de trabajo y vigilar las dosis de los trabajadores. Eso no demuestra un daño para los vecinos. Tampoco permite decir que no hay nada que medir. Presencia, cantidad y exposición son preguntas distintas, y se responden midiendo.
El segundo son los incendios. Los cerros de Penco se quemaron a comienzos de 2026, y la empresa tuvo que agregar medidas para la recuperación del área en la última etapa de la evaluación.
Tras la aprobación se presentaron reclamaciones. El Servicio de Evaluación Ambiental admitió a trámite la de los vecinos representados por la ONG Defensa Ambiental. El proyecto también toca un área menor de Concepción, cuya municipalidad presentó su propio reclamo; según la prensa regional, el Servicio lo declaró inadmisible.
Ahora decide el Comité de Ministros. Después de eso, cualquiera de las partes puede recurrir al Tribunal Ambiental.
Mientras tanto, la empresa anuncia ingeniería y comienzo de la construcción durante 2027, y la puesta en marcha a mediados de 2028, si cumple sus hitos.
Al 3 de octubre de 2026, el proyecto está aprobado ambientalmente, con reclamaciones pendientes. Nada se ha construido todavía.
No está decidido. Lo que gane Penco dependerá de compromisos que se puedan exigir y vigilar.
Después de todo esto me quedó la pregunta que se hace cualquier vecino. Si el mundo necesita estos minerales, ¿esto ya es inevitable? ¿Vale la pena pelear? Y si va a pasar igual, ¿qué gana Penco?
Lo primero que encontré es que no está decidido. El proyecto tiene aprobación ambiental, pero las reclamaciones siguen pendientes ante el Comité de Ministros, y después puede venir el Tribunal Ambiental. La propia empresa condiciona su calendario a conseguir financiamiento y compradores.
Lo segundo: no todos ganan lo mismo, ni de la misma forma.
Las concesiones mineras pagan una patente anual. Por ley, la mitad de lo recaudado va a la región y la otra mitad a la comuna donde están las concesiones. Para una concesión que se está trabajando, la patente es de una décima de UTM por hectárea al año.
≈ 10 UTMal año por cada 100 hectáreas, la mitad para Penco
Al lado de una inversión de US$130 millones, es poco. Los impuestos que pague la empresa por sus ganancias van al presupuesto nacional, no directamente a la comuna.
El resto no viene de la ley, sino de lo que la empresa se comprometió a hacer: priorizar la contratación en Penco, con una meta que la empresa ha mencionado de 40 % de empleo local; restaurar los cerros con especies nativas; y las condiciones que quedaron en la resolución ambiental.
Esas condiciones son obligatorias, y la Superintendencia del Medio Ambiente debe fiscalizar que se cumplan. Cualquier persona puede denunciar ante ella si cree que no se están cumpliendo.
Hay un dato que me llamó la atención. El proyecto que se aprobó no es el mismo que se presentó primero. La empresa dice que lo modificó para evitar áreas con naranjillos, y tuvo que agregar medidas después de los incendios. Las observaciones de la comunidad y de los servicios públicos sí cambiaron cosas.
Si el proyecto avanza, lo que Penco gane va a depender de que las promesas se conviertan en compromisos medibles, y de que alguien los vigile. Si no avanza, la pregunta es qué hacer con esos cerros: hay organizaciones que proponen un parque.
En ninguno de los dos caminos el resultado está escrito. Y en los dos, una comunidad informada pesa más que una que no lo está.
Empecé mirando la tierra de mi terreno, la de los ladrillos de primera.
Terminé entendiendo que lo que el mundo busca en esos cerros no es la arcilla, sino una pizca de elementos pegados a ella. Y que esa pizca podría terminar en un motor al otro lado del planeta.
La misma tierra puede ser una casa de adobe o un concentrado que viaja a otro continente. Puede ser un paisaje, un lugar de recolección, un recuerdo, un recurso.
Entender la química ayuda. Entender el mercado también. Pero para entender Penco hay que escuchar a quienes proponen el proyecto, a quienes lo evalúan y a quienes vivirían con sus consecuencias.
Es aprender qué preguntas todavía no podemos dejar de hacer.
Investigación 002 · Finalizada
Cada afirmación de la investigación, con su tipo y su fuente. Verificación: 3 de octubre de 2026. Una fuente de una parte prueba lo que esa parte declara, no que sus afirmaciones sean ciertas.
17 elementos, relativamente abundantes como grupo
Dato científicoUSGSFormación en arcillas por meteorización del granito
Dato científico (estudio regional)Bustos et al., J. Geochem. Exploration 2022~2.400 ppm de óxidos de tierras raras en Penco
Estimación · datos de la empresaIndustrial Info, 2026Solo una parte es desprendible
Dato · definición de la empresaAclara, 2023Descubrimiento: seminario y muestras en cortes de camino
Dato · testimonio de la empresaRevista Minería ChilenaPlanta piloto El Cabrito, 2015, Corfo y universidades
DatoEl CiudadanoHochschild, principal accionista (57,7 %)
DatoReporte Minero, ene. 2026Imanes en celulares; neodimio, praseodimio, disprosio y terbio en imanes
Dato científicoUSGS · IEA, 2026China: 60 % minería, 91 % refinado, 94 % imanes (2024)
EstimaciónIEA, 8 abr. 2026Brechas al 2035 fuera de China
EstimaciónIEA, 8 abr. 2026Cadena Chile–Brasil–Luisiana–CAP
Postura de una parteReuters vía Mining Weekly, jun. 2026Tres áreas de extracción, planta, bodegas y caminos
DatoMining Technology, jun. 2026Sulfato de amonio, recirculación, disposición de arcillas lavadas
Postura de una parte · ingreso del EIASEA, EIA 202495 % agua, 99 % reactivo, sin depósito de relaves
Postura de una parteAclaraUS$130 millones; 700 y 400 empleos
Postura de una parteAclara · SEA, fichaApoyo de gremios: CPC Concepción y Sonami
Postura de una partePuranoticia · Diario ConcepciónAprobación unánime, RCA N.º 202608101184
DatoBCN, notificación oficialConsulta indígena: inicio, ampliación y término
DatoDiario OficialRechazo de la Municipalidad de Penco
Postura de una parteMunicipalidad de PencoVecinos, comunidad indígena y ONG
Postura de una parteONG Defensa AmbientalPropuesta de parque para Penco
Postura de una parteOLCA, 2023Oficio de la CCHEN sobre radionúclidos
DatoCCHEN, nov. 2025Incendios de 2026 y medidas adaptativas
DatoReporte Minero, abr. 2026Reclamación de vecinos admitida a trámite
DatoBCN, notificación · ONG Defensa AmbientalReclamo de Concepción inadmisible
Dato · según la prensaBioBioChile, 16 sep. 2026Construcción 2027, puesta en marcha a mediados de 2028
Estimación · calendario de la empresaAclara vía Energiminas, jun. 2026Patentes mineras: 50 % región, 50 % comuna (Ley 21.420)
DatoAGORECHI, Cámara de DiputadosPatente de 1/10 UTM por hectárea para concesiones trabajadas
DatoMinisterio de Minería, Cámara de DiputadosProyecto de ley de mayo de 2026 que modifica las patentes
DatoGuerrero Olivos, 2026Meta de 40 % de empleo local
Postura de una parteDiario Concepción, jul. 2026Modificaciones para evitar naranjillos
Postura de una parteAclaraFiscalización por la Superintendencia del Medio Ambiente
Dato · Ley 20.417Interactivos 01, 02 y 03
Explicación simplificadaApertura en Roa y nota de Aibú
Reflexión de AibúImagen de portada y fotografías del artículo: imágenes generadas con IA.
Cuando llegué a vivir a Roa, en mi terreno había funcionado una fábrica de ladrillos.
Un vecino me contaba que salían ladrillos de primera.
Mojada, la tierra se cortaba como torta. Seca, tenía una dureza total.
Ahí decidí que mi casa sería de adobe.
El pensamiento se me elevó como un dron… y pensé: estoy parado sobre una arcilla que el mundo entero quiere.
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elementos químicos que se llaman tierras raras. No son tierras, y tampoco son tan raros.
2,4 kg
por tonelada de arcilla de Penco, según la empresa. Lo valioso no es la arcilla: es una pizca pegada a ella.
Con ellas se fabrican los imanes más potentes: los de autos eléctricos, aerogeneradores… y tu celular.
Por eso el mundo busca otras fuentes… y mira hacia Penco.
Fuente: Agencia Internacional de Energía.
La empresa propone sacarlas sin explosivos y con agua reciclada. Vecinos, comunidades y el municipio cuestionan el proyecto.
Contamos los argumentos de todos.
Hoy está aprobado, pero con reclamos pendientes. Nada se ha construido todavía.
Estado al 3 de octubre de 2026.
La misma tierra puede ser una casa de adobe o un imán al otro lado del mundo. ¿Qué queremos hacer con ella?