Un amigo me habló de los planetas errantes.
Los comparó con personas que no terminan de pertenecer a ningún lugar.
Investigación 001 · Astronomía
Esto es lo que no cabía en 52 segundos:
Investigación 001 · Astronomía
Hace unos días un amigo me habló de los planetas errantes.
Curiosamente, no me estaba hablando de astronomía. Los comparó con algunas personas: las que pasan por la vida sin terminar de pertenecer del todo a ningún lugar.
La comparación la encontré interesante, y hasta autodescriptiva. Analizando detenidamente el tema, me pregunté:
¿Existen realmente planetas viajando solos por el espacio?
Así que fui a averiguarlo.
Sí. Existen.Pero lo que encontré después fue bastante más extraño de lo que esperaba. Incluso el título de esta investigación terminó siendo solo en parte cierto.
Un planeta errante es un mundo que no gira alrededor de ninguna estrella.
Pensemos primero en nuestra propia casa.
La Tierra gira alrededor del Sol. Júpiter también. Saturno también. El Sol es la estrella de nuestra familia planetaria.
Ahora imaginemos que algo empuja a Júpiter fuera del Sistema Solar, con la velocidad suficiente para que nunca regrese.
Júpiter no desaparecería. Seguiría siendo un mundo enorme, redondo, con masa y gravedad. Pero ya no tendría un Sol alrededor del cual girar. Comenzaría un viaje por la galaxia.
Eso es, dicho de manera sencilla, un planeta errante: un objeto con masa de planeta que no está ligado gravitacionalmente a ninguna estrella. También se les llama planetas de libre flotación.
Pueden salir disparados de su sistema cuando son jóvenes… o quizás nacer solos.
Los sistemas planetarios no nacen tan ordenados como los vemos miles de millones de años después.
Mientras se forman, los planetas jóvenes se tironean entre sí con su gravedad. Esas interacciones pueden alterar sus órbitas y, a veces, darle a uno la energía suficiente para escapar. Es una de las explicaciones más importantes para la existencia de planetas errantes.
Pero no necesariamente todos tuvieron una estrella. También se estudia que algunos objetos de masa planetaria se formen solos, a partir del colapso de una nube de gas y polvo, de manera más parecida a una estrella que a un planeta.
Dos objetos pueden parecerse hoy y haber llegado hasta ahí por historias completamente distintas.
El 3 de mayo de 2024, dos redes de telescopios detectaron que una estrella lejana aumentaba de brillo por unas horas. Una era la red coreana KMTNet y la otra el proyecto OGLE, que observa desde el Observatorio Las Campanas, en Chile.
Al mismo tiempo lo registró el satélite Gaia, que estaba a casi dos millones de kilómetros de la Tierra. Gaia vio el mismo aumento de brillo unas dos horas después.
Esa pequeña diferencia, vista desde dos lugares tan separados, permitió algo que nunca se había logrado: medir directamente la masa de un planeta errante. Resultó tener unas 70 veces la masa de la Tierra, algo menos que Saturno.
≈ 70veces la masa de la Tierra
El estudio se publicó en la revista Science en enero de 2026. Al compararlo con otros eventos y con simulaciones, los autores concluyen que probablemente se formó como un planeta, dentro de un disco alrededor de una estrella, y que después fue expulsado.
No solo estamos descubriendo que existen. Estamos empezando a reconstruir de dónde vienen.
Hasta ese momento todo tenía sentido. Un planeta puede ser expulsado. Puede seguir viajando por la galaxia. Perfecto.
Pero apareció un problema bastante evidente.
Si está solo y no tiene un Sol que lo ilumine…
Los encontramos sin verlos: cuando uno pasa delante de una estrella lejana, su gravedad la hace brillar más por unas horas.
Aquí entra Einstein, pero sin convertir esto en una clase de relatividad.
Hay una sola idea que necesitamos: la masa curva el espacio, y la luz que pasa cerca de una masa también se curva.
Cuando un objeto pasa casi perfectamente alineado entre nosotros y una estrella mucho más lejana, la luz de esa estrella se desvía al pasar junto a él. Desde la Tierra vemos que la estrella se vuelve más brillante por un rato. Luego el alineamiento termina y todo vuelve a la normalidad.
El objeto que pasó por delante funcionó como una diminuta lupa cósmica. Eso se llama microlente gravitacional, y es la única manera que tenemos de encontrar los planetas errantes más pequeños.
La señal de un planeta errante dura entre unas pocas horas y alrededor de un día. Mientras más pequeño el planeta, más corta la señal. Después, esa oportunidad no vuelve.
No podemos decir “mañana volvamos a mirar ese mismo evento”. Ya pasó.
Por eso, encontrarlos exige vigilar enormes cantidades de estrellas, una y otra vez, esperando que alguna cambie de brillo justo cuando estamos mirando.
Podría haber unas 20 veces más planetas errantes que estrellas, aunque es una estimación con un margen grande.
Durante nueve años, entre 2006 y 2014, el proyecto MOA observó el centro de la galaxia desde el Observatorio Mount John, en Nueva Zelanda. Su análisis llegó a detectar objetos con masas cercanas a la de la Tierra.
En 2023, un equipo de NASA y de la Universidad de Osaka publicó la estimación que salió de esos datos: nuestra galaxia tendría unas 20 veces más planetas errantes que estrellas, contando también planetas en órbitas tan amplias que desde aquí no se distinguen de uno suelto. Billones de mundos viajando solos.
El mismo estudio encontró algo curioso: los errantes del tamaño de la Tierra serían más comunes que los grandes.
Y las estimaciones han cambiado antes.
En 2011, un estudio sugirió que podía haber cerca de dos planetas errantes del tamaño de Júpiter por cada estrella. En 2017, otro estudio con muchos más datos lo descartó: los Júpiter errantes son bastante más escasos. Pero ese mismo trabajo encontró señales de una población abundante de errantes mucho más pequeños, del tamaño de la Tierra.
Que una cifra científica cambie no significa que la ciencia haya fallado. Muchas veces significa que llegaron mejores observaciones.
A los más jóvenes sí se les puede ver, porque todavía brillan con su propio calor.
Hasta aquí, uno podría quedarse con la idea de que estos planetas son completamente invisibles.
No exactamente.
En 2021, un equipo revisó más de 80.000 imágenes tomadas durante unos 20 años por varios telescopios, la mayoría del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. Estudiaron una región joven del cielo en dirección a las constelaciones de Escorpio y Ofiuco, a unos 420 años luz.
Encontraron entre 70 y 170 planetas errantes. El número exacto depende de la edad que se le asigne a la región.
¿Cómo los vieron, si ninguna estrella los ilumina? Porque eran jóvenes. Un planeta recién formado todavía conserva calor y emite un brillo débil que los instrumentos más sensibles pueden captar. Con el tiempo se enfría y se vuelve muchísimo más difícil de observar.
Los llamé “los mundos que no vemos”. Después descubrí que algunos sí podemos verlos. Y eso hizo la historia todavía más interesante.
1 millón de años
¿Podría haber uno cerca? El inventario está incompleto, pero no hay evidencia de ninguno muy próximo. Y un nuevo telescopio va a buscarlos en serio.
Si existen tantos.
Si los más viejos son extraordinariamente oscuros.
Si algunos solo delatan su presencia cuando, por casualidad, pasan delante de una estrella.
¿Podría haber alguno relativamente cerca que todavía no conozcamos?
En un sentido, sí: nuestro inventario está muy lejos de estar completo.
Pero aquí hay que tener cuidado. Que la galaxia pueda tener enormes cantidades de planetas errantes no significa que haya uno al lado del Sistema Solar. Y no existe ninguna evidencia de mundos desconocidos muy próximos a la Tierra.
Las cifras hablan de la galaxia completa. No son un mapa de nuestro vecindario.
Esa diferencia importa. Es lo que separa una investigación de una noticia sensacionalista.
Mientras escribía esta investigación, despegó una máquina extraordinaria.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman, de NASA, salió de Florida el 30 de agosto de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy. Ahora viaja hacia su órbita final, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Después de unos meses de pruebas, NASA espera publicar sus primeras imágenes a comienzos de 2027.
Uno de sus grandes trabajos será vigilar el centro de nuestra galaxia, donde las estrellas se amontonan. Durante seis temporadas de unos 70 días cada una, fotografiará la misma región cada 12 minutos.
12minutos entre una foto y la siguiente
Piénsalo: no mirar una estrella. Vigilar millones de estrellas, una y otra vez. Cada doce minutos.
Porque en alguna de ellas puede aparecer, durante unas horas, la huella gravitacional de un mundo que no podemos ver.
Los cálculos publicados en 2023 sugieren que Roman podría encontrar unos 400 planetas errantes con masa parecida a la de la Tierra. La estimación anterior era de 50. Es una predicción basada en modelos y cambiará cuando lleguen los datos reales.
Y no está solo. El telescopio europeo Euclid ya fotografió esa misma región, en un solo día de marzo de 2025. En esas imágenes ya están las estrellas de todos los eventos que Roman detectará, antes de que ocurran. Esas imágenes servirán como referencia de “antes”: cuando Roman detecte un evento, los astrónomos podrán comparar y medir mejor las masas de los planetas que encuentre.
Un amigo me habló de personas que parecían planetas errantes. Yo terminé buscando planetas.
Y después de todo esto, lo que más me impresionó no fue descubrir que existen mundos viajando solos.
Fue otra cosa.
Sino todo lo que estamos aprendiendo a ver sin verlo.
«Y he creado incontables mundos, y también los he creado para mi propio fin; y por medio del Hijo, que es mi Unigénito, los he creado».
Investigación 001 · Finalizada
Cada afirmación de la investigación, con su tipo y su fuente original. Verificación final: 3 de octubre de 2026. Todas las fuentes son estudios originales o comunicados oficiales de NASA y ESA.
Planeta errante: masa planetaria, sin estrella
Dato científicoDong et al., Science 2026Expulsión por interacciones entre planetas
Hipótesis científicaDong et al., Science 2026 · Miret-Roig et al., Nature Astronomy 2021Formación aislada, como una estrella
Hipótesis científicaMiret-Roig et al., Nature Astronomy 2021Evento de 2024: unas 70 masas terrestres; Gaia vio el pico unas 2 horas después
Dato científicoDong et al., Science 2026 · datos públicosOGLE observó desde Las Campanas, Chile
Dato científicoDong et al., Science 2026 · Universidad de GinebraLupa cósmica: la luz se curva cerca de una masa
Explicación simplificadaNASA, 2023La señal dura de horas a un día
Dato científicoNASA, 2023MOA: 2006–2014 desde Mount John, Nueva Zelanda
Dato científicoSumi et al., Astronomical Journal 202320 veces más errantes que estrellas (21 por estrella, rango de 8 a 44)
Hipótesis científica · estimación estadísticaSumi et al., Astronomical Journal 2023 · NASA, 20232011: cerca de dos Júpiter errantes por estrella
Hipótesis científica · luego descartadaSumi et al., Nature 20112017: Júpiter errantes escasos, señales de errantes tipo Tierra
Dato científicoMróz et al., Nature 2017ESO 2021: entre 70 y 170 errantes jóvenes, a unos 420 años luz
Dato científicoMiret-Roig et al., Nature Astronomy 2021 · ESOLos jóvenes brillan por su calor
Dato científicoMiret-Roig et al., Nature Astronomy 2021Roman despegó el 30 de agosto de 2026; primeras imágenes a comienzos de 2027
DatoNASA, 30 ago. 2026 · NASA, 9 cosas sobre RomanRoman: cada 12 minutos, 6 temporadas de unos 70 días
DatoNASA · STScIRoman podría hallar unos 400 errantes tipo Tierra
Hipótesis científica · predicciónNASA, 2023Euclid fotografió el centro de la galaxia en un día de marzo de 2025
DatoESA Euclid, Q2Interactivo 01: órbitas con la gravedad del Sol; el encuentro entre planetas se resume en un solo intercambio de energía
Explicación simplificadaInteractivo 02: brillo calculado con la magnificación de una lente puntual
Dato científicoPaczyński, Astrophysical Journal 1986Interactivo 03: enfriamiento aproximado; el brillo emitido cae con la cuarta potencia de la temperatura
Explicación simplificadaNotas de Aibú
Reflexión de AibúEpígrafe final
Texto citadoMoisés 1:33, La Perla de Gran PrecioImágenes: portada, ilustración generada con IA. Campo con 115 posibles planetas errantes, ESO/N. Risinger (skysurvey.org). Planeta errante joven, ESO/Miret-Roig et al. Despegue de Roman, NASA/John Kraus. Región de Euclid, ESA/Euclid/Euclid Consortium/NASA, CFHT, ESA/Gaia/DPAC, J.-C. Cuillandre y E. Bertin, licencia CC BY-SA 3.0 IGO.
Un amigo me habló de los planetas errantes.
Los comparó con personas que no terminan de pertenecer a ningún lugar.
Me quedó una pregunta: ¿existen de verdad planetas viajando solos por el espacio?
Sí existen. Son mundos sin Sol: no giran alrededor de ninguna estrella.
Cada círculo rojo marca uno de 115 posibles planetas errantes en esta región del cielo.
¿Cómo quedan solos? Cuando los sistemas son jóvenes, los planetas se empujan con su gravedad… y a veces uno sale disparado.
Pero si no tienen un Sol que los ilumine, ¿cómo los encontramos?
Cuando uno pasa justo delante de una estrella lejana, su gravedad hace que esa estrella brille más por unas horas.
No vemos el planeta. Vemos lo que hace con la luz.
20×
Nuestra galaxia podría tener unas 20 veces más planetas errantes que estrellas.
Es una estimación: podrían ser entre 8 y 44 por estrella.
A los más jóvenes sí se les puede ver: todavía brillan con su propio calor. Este punto rojo es uno.
En agosto despegó Roman, un telescopio de la NASA que va a buscarlos en serio.
Quizás lo más fascinante no es lo que vemos, sino lo que aprendemos a ver sin verlo.